MAE – Habilitadores de Arquitectura y Seguridad (PGD)
Misión Valor Público (MVP) | Cat. 4–6
Modelo de Arquitectura Empresarial (MAE): cómo pasar del “hoy” al “futuro” en 4 pasos
El MAE te ayuda a entender cómo funciona hoy la entidad (AS-IS), definir cómo debería funcionar en el futuro (TO-BE) y transformar esa diferencia en una hoja de ruta realista. El trabajo se realiza por dominios y con artefactos mínimos, enfocados en apoyar la toma de decisiones con evidencia.
Ruta en 4 pasos ¿Cómo se aplica el MAE?
El Modelo de Arquitectura Empresarial se aplica como una ruta práctica en cuatro pasos que permite a las entidades pasar de entender su situación actual a definir y priorizar acciones concretas de cambio.
Esta ruta no busca documentar por documentar, sino generar insumos útiles para la toma de decisiones y la construcción de una hoja de ruta institucional.
Paso 1.
Paso 1. Comprender la situación actual (AS-IS)
En este paso la entidad describe cómo funciona hoy en relación con un caso, proceso o vertical específica.
El objetivo no es mapear toda la organización, sino entender lo necesario para identificar problemas, restricciones y oportunidades, analizando la situación desde los dominios del MAE: Arquitectura Institucional, Información, Sistemas de Información, Tecnología y Seguridad.
Salida: comprensión documentada de la situación actual del caso analizado, suficiente para soportar decisiones.
Paso 2.
Paso 2. Definir la situación futura deseada (TO-BE)
Con la situación actual clara, se define cómo debería funcionar la entidad en el futuro frente al mismo caso.
Este paso permite establecer una visión objetivo, alineada con la estrategia y las prioridades institucionales, identificando los cambios esperados por dominio y validando esta visión con los actores clave.
Salida: definición consensuada de la situación futura (TO-BE) del caso analizado.
Paso 3.
Paso 3. Identificar brechas y necesidades de cambio
En este paso se compara la situación actual (AS-IS) con la situación futura (TO-BE) para identificar qué debe cambiar.
Las diferencias se expresan como brechas claras, que permiten reconocer qué se debe mantener, ajustar, crear o eliminar, y sirven como base para priorizar acciones e iniciativas.
Salida: brechas identificadas y priorizadas, que explican qué impide pasar del “hoy” al “futuro”.
Paso 4.
Paso 4. Construir la hoja de ruta de transformación
Finalmente, las brechas se traducen en acciones concretas y ordenadas en el tiempo.
En este paso se definen los componentes, iniciativas o proyectos necesarios para cerrar las brechas y se organizan en una hoja de ruta, considerando dependencias, prioridades y capacidades de la entidad.
Salida: hoja de ruta de transformación, trazable al AS-IS, al TO-BE y a las brechas identificadas.
Si tu entidad está iniciando, comienza por un caso priorizado (un servicio, proceso o iniciativa) y construye un AS-IS mínimo por dominios para entender la situación actual. Luego define el TO-BE y realiza el análisis de brechas para identificar qué debe cambiar y con qué prioridad. Con esas brechas, consolida una hoja de ruta implementable, con iniciativas y responsables, asegurando trazabilidad entre el “hoy”, el “futuro” y las acciones de transformación.
Ir al